El Compromiso Inquebrantable del Periodismo: Cuando la Verdad Genera Adversarios
BARAHONA, REPÚBLICA DOMINICANA – 11 de julio de 2025 – En un mundo donde la desinformación y el sensacionalismo digital proliferan, la necesidad de un periodismo ético y valiente es más apremiante que nunca. Hércules Urbáez, reconocido analista y defensor de la integridad periodística, subraya en su reciente artículo la esencial, aunque a menudo ardua, labor de la prensa en su compromiso inquebrantable con la verdad.
Urbáez enfatiza que “cumplir con el deber no es un acto de conveniencia, sino de convicción”. Esta afirmación central destaca la responsabilidad intrínseca del periodista, cuya misión es informar a la sociedad con veracidad, equilibrio y sentido crítico, sin ceder a la complacencia o el halago. A menudo, este camino genera incomodidad y desagrado entre aquellos acostumbrados al silencio cómplice o a la manipulación.
El autor señala que el periodismo responsable no busca complacer simpatías ni proteger figuras, sino garantizar el derecho fundamental de la sociedad a estar bien informada. En esta búsqueda, la verdad se convierte en una amenaza directa para quienes operan desde las sombras o mantienen su poder a través de la mentira organizada. “Sí, cumplir con el deber crea enemigos. Pero esos enemigos no surgen por error: nacen porque la verdad incomoda a quienes viven de la mentira organizada”, afirma Urbáez. Esta confrontación no es una falla del oficio, sino una consecuencia inherente a su naturaleza.
El texto resalta que el periodismo auténtico no se construye desde la comodidad o una neutralidad vacía, sino desde la búsqueda honesta de los hechos, la denuncia oportuna y la defensa de causas justas, incluso si esto implica ir contracorriente. Los verdaderos referentes del periodismo son recordados no por su silencio, sino por su voz; no por agradar, sino por servir.
En la era actual, dominada por el ruido y la presión constante, Urbáez hace un llamado a un periodismo que no tema asumir las consecuencias de hacer lo correcto. Un periodismo que no sea cómplice del silencio ni rehén del miedo, y que, a pesar de ganarse enemigos, se mantenga firme en la defensa de la verdad y la dignidad.
“Ser periodista no es solo tener voz. Es tener valor. Porque informar con dignidad, en tiempos de presión y ruido, es también un acto de resistencia,” concluye Urbáez, encapsulando la esencia de un oficio que demanda coraje y convicción en su lucha diaria por la verdad.