La dura realidad del Cuerpo de Bomberos de Barahona: una llamada de atención a las autoridades

BARAHONA, República Dominicana — En medio de la reciente ola de incendios que ha sacudido a la provincia, se ha desatado un debate público sobre la eficiencia del Cuerpo de Bomberos de Barahona, poniendo al descubierto una realidad que muchos prefieren ignorar. Si bien la población ha cuestionado su capacidad de respuesta, la raíz del problema no reside en el heroísmo de sus miembros, sino en el profundo abandono institucional que sufren.
Una reciente publicación de Xavier Carrasco, defendiendo la labor de estos “héroes con capas desgarradas”, ha reabierto la herida. Aunque el artículo está bien fundamentado, omite el elefante en la habitación: la falta de equipos, formación adecuada e inversión por parte del Ayuntamiento Municipal de Barahona y otras instituciones responsables.
El periodista Alejandro Santana, en una crónica para Barahona Hoy, ha puesto en evidencia la crítica situación. Relata un incidente en el que un periodista de la emisora de la iglesia católica, Radio Enriquillo, fue increpado por miembros del cuerpo de bomberos al intentar verificar la información publicada previamente por Benny Rodríguez en el Listín Diario sobre las carencias del cuerpo de socorro.
El jefe de los bomberos, según Santana, desmintió la información, alegando que el periodista había entrado sin permiso a las instalaciones. Sin embargo, en un giro revelador, aseguró que el cuerpo estaba bien equipado y que los bomberos ganaban 15,000 pesos mensuales, además de tener seguro médico y hasta “dos neveras llenas de carne”.
Esta afirmación contrasta dramáticamente con la realidad que vive el pueblo. Días después del altercado, una foto del camión de bomberos expulsando una gran humareda se hizo viral, y los recientes incendios en la calle María Trinidad Sánchez y en la Sánchez esquina 30 de Mayo demostraron la precariedad con la que operan.
La ciudadanía y la prensa local deben unirse para exigir una respuesta a las autoridades. No se trata de criticar a los bomberos, que arriesgan sus vidas con los pocos recursos que tienen, sino de demandar soluciones concretas para que puedan cumplir su labor de manera efectiva. El problema no son los bomberos, sino las autoridades que los han dejado en el olvido. La cruzada no debe ser contra los periodistas que revelan la verdad, sino una llamada unánime a las autoridades para que inviertan en la seguridad y el bienestar de Barahona.