OPINIÓN: Entre el ruido mediático y el colapso social: El reto de la oposición dominicana
SANTO DOMINGO – La República Dominicana atraviesa uno de sus momentos más críticos en la historia reciente. Mientras el ciudadano de a pie lidia con un costo de la vida asfixiante, el deterioro progresivo de los servicios públicos y una inseguridad ciudadana que no da tregua, el panorama político parece desconectado de la urgencia que late en las calles.
A pesar de que el país enfrenta apagones constantes, falta de agua y retrasos administrativos que desesperan a la clase trabajadora, la oposición política dominicana parece atrapada en un laberinto de especulaciones y agendas secundarias.
El Juego del Oficialismo y la Trampa de la Distracción
Resulta alarmante observar cómo la estrategia del oficialismo —centrada en fragmentar y generar discordia— está dando frutos. En lugar de fiscalizar con firmeza la mala gestión gubernamental, gran parte de la oposición se encuentra consumida en debates sobre alianzas a destiempo, acusaciones de transfuguismo y conflictos internos que solo benefician a quienes hoy ostentan el poder.
“El oficialismo no necesita hacer una buena gestión cuando logra que sus adversarios se enfrenten entre sí”, señala el autor, quien es abogado y activista político residente en la capital.
Al caer en este libreto inducido por voceros mediáticos comprometidos con el gobierno, la oposición deja de ser un contrapeso necesario para convertirse en una herramienta involuntaria que prolonga la vida de un modelo agotado.
Un Llamado a la Responsabilidad Histórica
La ciudadanía no está pendiente de los cálculos electorales de los partidos; está preocupada por un Estado que no funciona y por salarios que se desvanecen frente a la inflación. Ante este escenario, la tarea inmediata no es la teoría, sino la acción.
Se hace urgente la conformación de un Frente Nacional de Presión, que logre aglutinar a:
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Sectores empresariales y trabajadores.
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Productores agrícolas y profesionales.
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Universidades, iglesias y organizaciones comunitarias.
El objetivo es claro: obligar al gobierno a abandonar la improvisación y reorientar el rumbo del Estado hacia los sectores más desposeídos, quienes hoy cargan con el peso del abandono institucional.
Conclusión: La Unidad o la Irrelevancia
Una oposición que no se funda con el pueblo en sus reclamos legítimos está condenada a la irrelevancia política. En momentos de crisis, no basta con la crítica aislada; es imperativo organizar, movilizar y confrontar con propósito. La historia no perdonará la complicidad por omisión ante un país que clama por soluciones reales.
Por: Colaboración Especial para Polo Noticias El autor es abogado y político dominicano.
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