
El Caribe entra en uno de los debates más complejos de su historia reciente: cómo abandonar los combustibles fósiles sin comprometer sus economías, en una región altamente vulnerable al cambio climático pero cada vez más presionada por la expansión petrolera.
Ese es el eje de la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, que se desarrolla del 24 al 29 de abril en Santa Marta, Colombia, y reúne a más de 50 países con el objetivo de construir acciones concretas para reducir la dependencia del petróleo, el gas y el carbón.
La iniciativa surge en un contexto en el que la discusión ya no es si hay que hacer la transición, sino cómo hacerlo sin desestabilizar sociedades enteras.
Según la información oficial del evento, participan países de todos los continentes, incluyendo economías productoras y consumidoras de energía, así como pequeños Estados insulares altamente vulnerables. República Dominicana figura entre los países presentes en este espacio, que combina delegaciones gubernamentales con actores de la academia, organismos internacionales y la sociedad civil.
El momento no es menor. Aunque el Caribe aporta menos del 1 % de las emisiones globales, es una de las regiones más expuestas a huracanes intensos, aumento del nivel del mar y eventos extremos. Esa vulnerabilidad convierte la transición energética en una cuestión de supervivencia más que de política ambiental.
Una transición sin consenso, pero con presión creciente
A diferencia de las cumbres climáticas tradicionales, esta conferencia no busca acuerdos vinculantes ni consensos globales. Más bien apunta a construir acciones colectivas y una hoja de ruta compartida entre países que ya reconocen la necesidad de avanzar.
Sin embargo, el debate ocurre en medio de una contradicción evidente. Mientras se discute cómo dejar atrás los combustibles fósiles, la región experimenta una expansión activa de proyectos petroleros y gasíferos. La Red del Gran Caribe Libre de Fósiles ha advertido que el Caribe vive simultáneamente una alta vulnerabilidad climática y un aumento en nuevas exploraciones, una tensión que atraviesa toda la discusión.
El “efecto Guyana” y el nuevo mapa energético del Caribe
Uno de los factores que explica esta presión es el llamado “efecto Guyana“. Un informe regional documenta cómo, tras el descubrimiento de más de 11 mil millones de barriles de petróleo offshore desde 2015, ese país se ha convertido en el mayor hallazgo petrolero del siglo XXI.
El informe explica que este boom ha generado un “efecto de contagio fósil” en toda la región, incentivando a otros países a explorar hidrocarburos pese a los riesgos climáticos, sociales y económicos. La tendencia ya se refleja en nuevas exploraciones y proyectos energéticos en varios puntos del Caribe.
República Dominicana: entre la transición y la expansión
En ese mapa regional, la República Dominicana aparece como un caso representativo de esa dualidad. El informe identifica varios focos de desarrollo energético vinculados a combustibles fósiles, incluyendo proyectos de generación eléctrica y gas natural, así como infraestructura en operación.
También señala que el país explora posibles alianzas energéticas con Guyana, lo que evidencia cómo la dinámica regional está influyendo en decisiones nacionales.
Aunque la participación dominicana en la conferencia está confirmada, el formato multisectorial del evento —que incluye gobiernos, expertos y organizaciones— no detalla públicamente quién encabeza la delegación del país, algo común en este tipo de encuentros.
Este escenario convive con un avance importante en energías renovables. América Latina y el Caribe ya generan más del 60 % de su electricidad a partir de fuentes limpias, una de las proporciones más altas del mundo, lo que demuestra que la transición no parte desde cero, pero tampoco avanza al mismo ritmo en todos los sectores.
Biodiversidad, economía y riesgo climático
El dilema energético del Caribe no puede separarse de su realidad ecológica. La región depende directamente de sus ecosistemas para sostener su economía, especialmente el turismo y la pesca.
Los arrecifes de coral generan miles de millones de dólares al año y funcionan como barreras naturales frente a tormentas, mientras que manglares y pastos marinos sostienen la vida de especies comerciales clave.
A esto se suma un elemento estructural: la interconectividad del Caribe. Un documento sobre biodiversidad describe cómo las corrientes marinas transportan nutrientes, larvas y vida entre países, lo que convierte al Caribe en un sistema único donde el daño en un punto puede tener efectos a escala regional.
“Cielo Azul”: cuando la música entra en el debate climático
- En paralelo al debate político, la conversación también se está moviendo desde la cultura.
“Cielo Azul” es una colaboración musical impulsada por la red Fossil Free Wider Caribbean junto a productores y artistas del Caribe, que busca conectar la identidad cultural con el debate climático. El proyecto reúne a figuras como Bomba Estéreo, la dominicana J Noa, Baha Men y Walshy Fire, bajo la producción del hondureño Trooko.
Más que una canción, se trata de una estrategia de movilización regional que utiliza la música como vehículo para activar conciencia sobre el futuro energético del Caribe, conectando con nuevas generaciones desde la identidad y la cultura.
El mensaje es claro: evitar que el Caribe se convierta en una postal del pasado. El video oficial puede verse aquí: https://fossilfreecaribe.org/es/cancion-cielo-azul/
Como parte de la campaña, también se promueve una petición regional que llama a los gobiernos a avanzar hacia una transición energética justa: https://action.eko.org/a/cieloazul
Un punto de partida, no una solución
La conferencia de Santa Marta no producirá un acuerdo global ni compromisos obligatorios. Pero sí marca un punto de inflexión en una discusión que el Caribe ya no puede posponer.
El reto es profundo: transformar economías dependientes del petróleo, garantizar una transición justa para las comunidades y evitar que la región quede atrapada en una nueva ola de expansión fósil.
El resultado de este encuentro permitirá ver si el Caribe logra avanzar hacia un modelo energético más sostenible o si, por el contrario, el impulso del petróleo seguirá marcando el rumbo en los próximos años.
