La otra puerta para entrar a Europa

Los acelerados cambios geopolíticos compelen al país y al mundo a diversificar mercados. Pero diversificar no significa únicamente apostar por destinos nuevos, sino identificar mercados estratégicos que funcionen como plataforma para crecer y expandirse.

Eso ocurre en el Caribe cuando se analiza por subregiones, y ocurre también en la Unión Europea. Aunque se trata de un mercado integrado de 27 países con reglas comunes y tratado comercial único con el país, el EPA, cada mercado tiene dinámicas, oportunidades y ventajas diferentes.

Cuando pensamos en Europa, países como España, Francia y Alemania suelen concentrar gran parte de la atención, pues sin lugar a duda se trata de mercados relevantes y actores importantes en inversión hacia nuestro país. Sin embargo, solemos subestimar dos países que juegan un papel clave para las exportaciones dominicanas y tienen un enorme potencial para desarrollar una estrategia de expansión más ambiciosa: Bélgica y los Países Bajos.

Más de US$700 millones de exportaciones dominicanas pasan actualmente por los puertos de Rotterdam y Amberes, dos de los principales centros logísticos de Europa. Desde cacao y banano orgánico hasta productos frescos y dispositivos médicos, estos mercados funcionan también como puertas de entrada hacia otros países europeos.

El potencial es aún mayor: Según el ITC, la República Dominicana podría incrementar significativamente sus exportaciones actuales a través de estos mercados solamente con los productos que ya comercializa. Si se suman otros bienes y servicios, el espacio para crecer aumenta considerablemente.

Hay un valor que va más allá del comercio: Bruselas como capital europea es uno de los principales centros de decisión política, regulatoria y económica del continente. Muchas de las decisiones que impactan nuestras relaciones comerciales, estándares y acceso a mercados se discuten en su territorio. Por eso resulta estratégico que tanto el sector público como el privado fortalezcan relaciones, mantengan presencia y desarrollen diálogo continuo con actores clave europeos.

En el caso del Reino de los Países Bajos, la relación tiene además una dimensión caribeña directa: Somos vecinos del Caribe holandés, con el que existen vínculos comerciales y cooperación crecientes. A esto se suma el liderazgo neerlandés en áreas de interés para el país como alta tecnología, manejo de agua, agricultura inteligente, logística, sostenibilidad, economía azul incluyendo manejo del sargazo.

En un contexto donde los países están revisando sus prioridades comerciales, diplomáticas y de cooperación, la visibilidad estratégica se vuelve aún más importante. Todos compiten por inversión, mercados y alianzas. Algunos cuentan con la ventaja de la novedad; otros, con mayor escala.  República Dominicana debe competir desde sus fortalezas.

En ese contexto, iniciativas como la 1ra. Semana Dominicana en Bélgica y los Países Bajos, a celebrarse allá del 1 al 5 de junio, reflejan una lógica correcta: crear espacios de alto nivel para proyectar al país, fortalecer relaciones y generar oportunidades de negocio e inversión.

La experiencia dominicana demuestra que cuando existe visión compartida entre sector público y privado, los resultados llegan. Así ocurrió con el crecimiento del turismo y la atracción de inversión en sectores estratégicos.

Los países pequeños no compiten por tamaño. Compiten por visibilidad, presencia y por el establecimiento de relaciones robustas.

La pregunta para la República Dominicana no es si debemos tener presencia internacional, sino si estamos haciéndolo en los mercados correctos y con la consistencia necesaria para convertir esa presencia en influencia, acceso y oportunidades.

Facilitadora comercio y exportacion, experta exportación de servicios y Caribe.

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