OVIEDO, Pedernales.- Las juntas de vecinos y el sector transporte de este municipio fronterizo han decidido “pegar el grito al cielo” ante lo que califican como un avance a paso de tortuga en los trabajos de reconstrucción de la carretera Pedernales-Enriquillo. A pesar de las promesas de desarrollo que trae consigo el despegue turístico de la zona, la realidad diaria para quienes transitan por esta vía es de pura incertidumbre. Con apenas un pequeño tramo asfaltado y el resto de la ruta convertido en un festival de polvo, baches y desvíos peligrosos, las comunidades temen que la obra no sea entregada a tiempo, afectando no solo el flujo vehicular, sino también la deteriorada economía de la región Sur. Por esta razón, el liderazgo comunitario hace un llamado directo y enérgico al Palacio Nacional.
Un “dolor de cabeza” que no da tregua a los choferes
Para los choferes que cubren diariamente las rutas desde Pedernales hacia Barahona y Santo Domingo, el trayecto se ha convertido en una auténtica pesadilla que desgasta tanto sus vehículos como su paciencia. Los transportistas expresaron su profundo descontento, señalando que la falta de señalización adecuada y las condiciones de los extremos de la vía representan un peligro constante para la vida de los pasajeros y conductores.
Sostienen que viajar de noche por esta zona es “jugarse la vida en una ruleta rusa”, debido a las excavaciones abiertas, el lodo cuando llueve y las nubes de polvo que anulan por completo la visibilidad durante los días secos.
El cálculo de la comunidad: 60 kilómetros de promesas y solo 6 de asfalto
El malestar de las Juntas de Vecinos de Oviedo se fundamenta en los números reales que se observan en el terreno. De los aproximadamente 60 kilómetros que contempla el proyecto de ampliación de la vía a cuatro carriles, las organizaciones comunitarias denuncian que en tantos meses de ejecución apenas se han pavimentado unos seis kilómetros.
“Al ritmo que llevan estos trabajos, es matemáticamente imposible que el presidente Luis Abinader pueda cortar la cinta de inauguración de esta obra de manera completa antes de que concluya su actual período de gobierno”, manifestó uno de los voceros comunitarios.
Actualmente, la mayor parte del trayecto se debate entre fases de relleno de tierra y excavaciones profundas, careciendo de las mínimas medidas de seguridad vial.
El llamado directo al presidente Luis Abinader
Ante lo que consideran una falta de ritmo por parte de las empresas contratistas, los residentes de Oviedo y otras comunidades colindantes apelaron directamente a la intervención del presidente Luis Abinader.
La solicitud de las juntas de vecinos y los gremios de transporte es clara: se requiere de manera urgente que el mandatario ordene al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) una supervisión exhaustiva y presencial del proyecto. El objetivo es que se establezcan turnos de trabajo más dinámicos y se inyecten los recursos necesarios para que la carretera se agilice sin más demoras que sigan aislando al Sur Profundo.
Un futuro que depende de la voluntad política
El desarrollo turístico de Pedernales y el proyecto de Cabo Rojo no pueden ser una realidad completa si la principal vía de acceso terrestre se mantiene en un estado de abandono y peligro constante. El Sur ha esperado por décadas su oportunidad de brillar, pero para lograrlo, las carreteras deben conectar el progreso, no frenarlo. La pelota está ahora en la cancha del Gobierno central, que deberá demostrar con hechos y maquinarias en el terreno que el “Sur Corto” realmente importa en la agenda nacional.
¿Qué opina usted sobre el ritmo de construcción de esta importante obra vial? ¿Cree que el Ministerio de Obras Públicas logrará agilizar los trabajos tras este reclamo? Déjenos su comentario más abajo y comparta esta información para que la voz del Sur se escuche en todo el país.
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