
Una mancha rompe el verdor del valle y el paisaje montañoso de Constanza, un municipio con un clima envidiable y enclavado a 1,164 metros sobre el nivel del mar, conocido turísticamente como “la Suiza del Caribe”.
Se trata del vertedero, convertido desde hace más de una década en uno de los principales dolores de cabeza para las autoridades municipales, que han intentado sin éxito encontrar una solución definitiva al problema.
El botadero está ubicado a la salida del pueblo, en la carretera hacia la región sur. Se encuentra a unos tres kilómetros del centro de la ciudad y a 900 metros del sector más cercano, conocido como El Arenazo. Sus residentes sufren las consecuencias cada vez que la basura se incendia.
Según Francisco Antonio Marte, alcalde de Constanza, sin incluir los desechos generados por las empacadoras agrícolas e invernaderos, cada día se vierten unas 100 toneladas de basura provenientes del municipio, así como de los distritos municipales de Tireo y La Sabina.
“Ese vertedero es un foco de contaminación para el municipio de Constanza, ya que la humareda y el mal olor son insostenibles”, reconoce el alcalde. Cita también que en los alrededores hay villas turísticas afectadas por la situación.
El vertedero está a alrededor de 500 metros de la carretera que conduce al santuario del Divino Niño, uno de los puntos más visitados del municipio, por su vista panorámica hacia el centro del pueblo y a las montañas de Valle Nuevo.
Marte señala que técnicos del Fideicomiso DO Sostenible, la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) y el Ministerio de Medio Ambiente han realizado evaluaciones, pero que todavía no existe un proyecto definido.
Además, explica que los terrenos son privados y se utilizan mediante un contrato anual, lo que impide realizar inversiones gubernamentales permanentes.
Lixiviados podrían afectar río
Pero existe otro problema que podría convertirse en una bomba de tiempo: el depósito está ubicado en una pendiente cercana a una cañada, lo que facilitaría que los lixiviados lleguen hasta Arroyo Hondo, afluente directo del río Al Medio, que desemboca en la presa de Sabana Yegua, un embalse que suministra agua potable al municipio de Bohechío, en San Juan y a otras comunidades de la región sur.
De llegar los lixiviados al río, el daño ambiental sobre ese afluente y la presa podría ser parecido al provocado por el vertedero de Duquesa sobre los ríos Isabela y Ozama, en Santo Domingo.
Mediante una toma aérea, Diario Libre verificó que parte de los desechos caen en una cañada que desemboca directamente en Arroyo Hondo.
- Otro problema que afecta a transeúntes y agricultores es la humareda que se produce cada vez que la basura se incendia. En enero pasado, el humo llegó hasta el sector El Cercado.
Intentos de la alcaldía
En el 2017, la Alcaldía de Constanza firmó un acuerdo con una universidad privada para construir un muro y convertir en abono orgánico los desechos provenientes de invernaderos y empacadoras agrícolas, pero el proyecto no prosperó.
En agosto del año pasado, el Concejo de Regidores de Constanza aprobó la Resolución 19-2025, mediante la cual se crea una mancomunidad, junto con otras comunidades, para el manejo de los desechos sólidos. La iniciativa busca “optimizar recursos, fortalecer las capacidades técnicas, mejorar la planificación y dar cumplimiento a la normativa ambiental vigente”.
La situación de Constanza es similar a la que enfrenta Jarabacoa, donde el vertedero de Buena Vista mantiene preocupada a la comunidad, debido a los constantes incendios.
El caso de Constanza, refleja la odisea gubernamental para erradicar los vertederos a cielo abierto, los cuales emiten alrededor de 1.2 millones de toneladas de metano (CH) al año, según un estudio realizado en 2022 por el Consejo Nacional para el Cambio Climático.
Para el 2021, el país tenía 240 vertederos a cielo abierto, de los cuales 235 operaban sin cumplir estándares locales o internacionales para el manejo adecuado de los residuos.
En 2023, el presidente Luis Abinader se trazó la meta de eliminarlos para el 2027. Sin embargo, hasta julio del 2025, el Fideicomiso DO Sostenible solo había ejecutado el cierre técnico de 20 vertederos, equivalente a 6.6 por año, lo que, matemáticamente, dificulta cumplir la meta.
Otro obstáculo ha sido la controversia en torno a la Ley 98-25 sobre Manejo de Residuos Sólidos, promulgada en diciembre del 2025, apenas cinco años después de la aprobación de la Ley 225-20, que otorgaba al Gobierno herramientas y recursos para erradicar los botaderos.
La nueva legislación establece un aumento en las cuotas que deben pagar las empresas, calculadas en proporción a los impuestos reportados. Los recursos serían destinados al fortalecimiento del tratamiento de los desechos; no obstante, sectores afectados denunciaron que el aporte representa una carga excesiva.
Ante las críticas, el cobro de la cuota fue suspendido hasta que la normativa sea modificada nuevamente en el Congreso Nacional. Entre consultas sectoriales, análisis en comisiones y aprobación en ambas cámaras legislativas, el proceso podría extenderse por hasta el 2027.
