En medio del repunte de feminicidios, las declaraciones de la ministra Gloria Reyes sobre las mujeres que logran salvarse abrieron un debate delicado. Porque, aunque toda vida rescatada merece ser reconocida, una sola muerte ya resulta demasiado para cualquier sociedad que aspire a llamarse justa. Ahí radica el verdadero drama. Mientras Raquel Peña y Alfredo Pacheco plantean endurecer sanciones y fortalecer políticas públicas, la realidad sigue golpeando con cifras dolorosas. El problema no es solo cuántas se logran salvar, sino, por qué todavía hay mujeres que continúan muriendo pese a las alertas, denuncias y antecedentes.

Diario Libre